Quien mira hacia fuera sueña, quien mira hacia adentro despierta. Carl Gustav Jung


La ignorancia surge de nuestra torpeza de VER y VER-NOS de manera adecuada. El sufrimiento se detiene cuando dejamos de ver y comenzamos a VER. Mirar y darse cuenta, VER en mayúsculas, no es tan obvio, porque la ilusión es tan poderosa y persistente que encubre nuestra verdadera naturaleza y la naturaleza del mundo.
Nos atrapa MAYA, el velo de Isis, en ese sueño que también llamamos el juego de Dios o del Brahaman. Cuando comienzas a mirar en la dirección de tu experiencia directa, lo único que es cierto, desenmascaras la naturaleza de las condiciones del mundo y esa jaula de la que siempre anhelaste escapar comienza a agitarse. Has identificado los barrotes -ilusorios- que, ilusoriamente, te contienen.
Has desenmascarado la ilusoriedad de la existencia, la impermanencia del mundo que aparece y desaparece continuamente en ti, y, por tanto, la profunda lógica de la insatisfacción de la existencia condicionada.
Has aprendido a VER. Y caes, inevitablemente, en la Realidad. Y vuelves a casa. Otra vez.

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