Fui al retiro, en principio, para acompañar a una amiga. Yo ya había iniciado mi camino hace años. Sin embargo, tras el retiro, regresé más enriquecida de lo que había previsto. Porque, como dice Helmar, “te reconoces en comunidad”. Yo me revisité y descubrí matices que no había visto, pero que son muy importantes. Lo mejor es la profesionalidad de la propuesta: un verdadero acompañamiento en el camino natural que va desde tu nube hasta tu luz. Hay que ir con mentalidad de sembrador y actitud abierta. Volvería mañana. No está de más decir que el lugar, las personas y la comida son excelentes

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