He tenido la suerte de participar en el retiro/taller/convivencia número 61 facilitado por Helmar. Más que suerte ha sido una increíble sincronía. Las circunstancias y la vida entera se confabularon a nuestro favor. Hemos sido unos pocos y hemos estado en familia. He participado en una docena de retiros y nunca había tenido la ocasión de escuchar la sabiduría de adolescentes de 14, 15 y 16 años. Era más fresca, espontánea y sorprendente que la de los maduros con medio siglo o más a nuestras espaldas. En este retiro quedaron aún más integrados perros, gatos, pavos, gallinas y ponis. Todo fluía: las risas, el cansancio, las resistencias, los bloqueos, las comprensiones súbitas, las caras fruncidas y los ojos brillantes, los paseos por el monte, la puntualidad y la impuntualidad, las presencias y las ausencias. Hubo Presencia y se produjeron profundos Silencios.Volveré en septiembre. El alma serena se refresca en cada ocasión.

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