No recuerdo si he participado en este retiro-taller-convivencia de CLEARNESS,  tres, cuatro o más veces, pero eso me da igual en estos momentos. No es cuestión de cantidad, ni de “ya me lo sé”, “¿ha habido algo nuevo?” o de veteranía, que siempre se asocia a “jerarquías de poder o de comportamiento”. Sencillamente porque cada vez que he ido, yo era el mismo y no era el mismo. Y esto que en lógica aristotélica es imposible, tal vez sea una de las esencias de esta experiencia: romper los esquemas preestablecidos, mentales, emocionales y espirituales.

Y lo bueno es que esto se hace solo. CLEARNESS no es una propuesta confrontativa. Ni un producto más del “supermercado de desarrollo personal y espiritual”. Tampoco una ideología, sistema terapéutico, religioso ni espiritual enfrentado a todo lo demás. Ni siquiera una “explicación” que lo abarque todo, al estilo de los modelos de Ken Wilber, omniabarcantes, pero en los que el autor parece quedarse como Dios por encima de su propia creación. NO. CLEARNESS es sencillamente una toma de conciencia (súbita, progresiva, rápida o lenta) de cómo funcionamos, de cómo funciona nuestra mente y de cómo funciona el mundo. ES UNA EXPERIENCIA PERSONAL E INTRANSFERIBLE.

Helmar facilita realmente la experiencia de cada cual, con un impecable respeto, cuidado y cariño. No sé por qué tengo pudor a resumir las tres palabras. ¡Ahí va!: con amor. No se pone por encima ni por abajo, ni transmite como un lorito, ni como un fanático lo que ha aprendido. Y se nota que no es una estrategia de mercadotecnia empresarial. Simplemente transmite lo que vive y el espacio interior que va construyendo y deconstruyendo en su vivir cotidiano. Transmite lo que él es, lo que él no es y lo que todos SOMOS (¡chúpate esa paradoja!, que diríamos en lenguaje coloquial).

No voy a hacer un “spoiler” desvelando nada, porque cada vivencia es individual, a pesar de basarse en algo totalmente objetivo, explicado con múltiples metáforas, esquemas, vídeos, y otros recursos. Todo ello es anecdótico, ya que lo que va calando como una fina lluvia que nos empapa, si nos dejamos y queremos “mojarnos” y no seguir impermeables a lo nuevo que nos ablanda y enriquece. De hecho, cada vez que he visto el mismo vídeo, he comprendido algo más profundo, me he emocionado de diferente modo, he reído a pleno pulmón, o he llorado a lágrima viva. Después, el paseo por el monte y el bosque ha sido diferente. Y los silencios, personal y grupal, han sido más profundos, gozosos y creativos.

Mientras escribo estas líneas, pálido reflejo de mi experiencia y de cómo me siento dos días después de volver a mi vida cotidiana, se desprenden las últimas hojas de otoño, oigo el tic-tac pausado del reloj y los latidos de mi corazón expandido. Me viene a la mente el pensamiento de volver de nuevo a otro CLEARNESS. Futuro que no está aquí. Y unos versos que escribí al final y que son pasado: “Juegan los niños en le bosque trazando senderos./ ¿Quién los seguirá?/ ¿Quedan delante o detrás? / Cuando supe las respuestas/ el sabio bosque/ me cambió las preguntas.

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