La Felicidad es destino y  Santo Grial de nuestros días. Pero toda búsqueda es vana si la dirección no es acertada. A modo del “Ciudadano Kane” podemos construir un imperio que pretende encontrar lo anhelado, si bien es cierto que tan sólo nos alejará más de esa Plenitud.

Nos aleja de la Plenitud y, a la vez, nos aleja de nuestra Identidad. Lo sabemos -en el fondo- pero seguimos en el incesante movimiento de la búsqueda como el bufón sufí Nasrudín que trataba de hallar su llave extraviada en la noche a la luz de una farola. Nasrudín busca AQUI porque es el único lugar en el que hay luz, pero SABE que la llave se perdió ALLI, en otro lugar, en las sombras de la noche.

Hay una ceguera consciente de fondo y el movimiento, aunque vano, parece aminorar la culpa. Anestesia. La Felicidad no está fuera sino se encuentra en el centro de nuestra Identidad Profunda. La TRABA es lo que, a cada uno, aleja de la Felicidad. Buscas a ROSEBUD y para ello construyes un imperio. Ese diferencial es la ceguera. Y te vas alejando de TI MISMO.  La TRABA, en definitiva, te aleja de tu IDENTIDAD.

En el fondo queremos realizarnos, en nuestros trabajos, en nuestras familias, en nuestro ocio con nuestras aficiones. Queremos realizarnos, autorealizarnos. Como dice Antonio Blay: “La autorealización en su sentido más profundo es llegar a descubrir cuál es la identidad última de cada uno, quién o qué soy, no como seres humanos particulares sino como aquello que permanece idéntico a lo largo de todos los cambios de la vida. ¿Y por qué es importante descubrir la identidad? Porque cuando se logra se resuelve todo lo que es el anhelo de la vida, porque la persona realiza su plenitud más allá de todo lo soñado.

Evidentemente sólo buscamos donde tenemos LUZ. Nuestro problema no es lo que sabemos sino “lo que no sabemos que no sabemos”. La traba no está donde piensas que está la TRABA. Ese es el SECRETO.

¿Y como se hace esto? ¿Cómo puedo encontrar esa TRABA para destrabar mi carrera profesional, para destrabar mis relaciones personales problemáticas, para destrabar mis problemas…para destrabar mi vida?

En nuestros retiros CLEARNESS desvelamos los puntos ciegos para que cada uno de los participantes DESTRABE su TRABA de la FELICIDAD, su particular TRABA que vela su IDENTIDAD profunda.

Comparto el inspirador testimonio de un participante del Retiro de CLEARNESS que impartí la semana pasada junto a la maravillosa Susana Muñoz. Este testimonio habla, ante todo, de una transformación de una persona extraordinaria, un ejecutivo que llegó escéptico – muy escéptico- y llegó a este lugar:

El retiro o taller de CLEARNESS, es una caja oscura a la que accedes confiando en alguno de sus conductores o de sus antiguos participantes y que estalla en luz al cabo de dos días y medio.

No se trata, es verdad, de una herramienta, se trata más bien de modificar la forma de ver las cosas y de vernos a nosotros mismos mediante una atmósfera, que comienza muy difusa y termina clara y diáfana, en un mensaje claro.

Ese cambio es potente, solido y no es nada teológico o pseudofilosofico, no es una terapia (aunque por lo que he visto sí puede ayudar a ciertas personas en esa línea), es un replanteamiento de mente, siendo aplicable tanto a la vida personal como a la profesional (que en mi caso era mi prioridad)

El mensaje es tremendamente sencillo, sería fácil caer en la tentación de encerrarlo en un lema, pero entonces no se entiende, es necesario recorrer el pequeño camino de 60 horas, para captar toda la potencia del mensaje.

Son dos días y medio muy bien invertidos, especialmente para aquellos que nos creemos que lo “sabíamos casi todo”, es algo parecido a un fuerte reciclaje intelectual y espiritual de aplicación a cualquier aspecto de la vida.”

Helmar Rodriguez Messmer

Hola, me llamo Helmar, consultor y facilitador especializado en el desarrollo del potencial organizacional-sistémico y humano. He formado a profesionales y particulares en más de 25 países y todas mis propuestas están orientadas a obtener resultados prácticos por un lado y, por otro, elevar la mirada, desarrollar la consciencia, para que los participantes atraviesen los límites que les impiden desplegar sus capacidades. El límite de nuestras posibilidades y de nuestro crecimiento personal y profesional nunca es externo, siempre acecha en nuestro interior.

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