Cuando decidí hacer un taller de Clearness con Helmar sabía que iba a tener sentido para mí. Efectivamente, había conceptos que, después de varios años, ya los tenía integrados, cómo que lo importante es lo que viene de dentro, no lo de fuera. Aún así, el nivel de profundidad que se alcanza es muy grande, en el taller se da un paso más allá, por eso resulta tan valioso y por eso sentí la necesidad de repetir. Si ha sido así teniendo esas ideas ya incorporadas, ni me imagino cómo hubiera sido hacer el taller hace varios años, me hubiera roto en mil pedazos los esquemas, habría sido un descubrimiento descomunal. En resumen, el taller es un regalo si lo que se plantea te suena de algo, si no te suena de nada y estás dispuesto a abrirte, el regalo se multiplica por 100.

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