Amistades y consultantes me preguntan constantemente por qué vuelvo una y otra vez a este retiro-taller. También qué me aporta de nuevo a mi edad después de haber aprendido, practicado y enseñado una variedad de formaciones terapéuticas, técnicas de desarrollo personal y vías espirituales. A la primera pregunta respondo: si haces deporte, o te gusta el yoga o la meditación, si has probado platos tradicionales de otras culturas y te han entusiasmado, ¿no vuelves a todo ello con cierta regularidad?  La segunda pregunta tiene muchas respuestas: confirmación de lo intuido y vivido, que una y otra vez se olvida; desconectar todo un fin de semana de las rutinas, obligaciones, relaciones y del entorno habitual; inmersión en la naturaleza y los espacios de silencio; enriquecimiento de experiencias y vivencias ajenas; esquisitez y cariño de los anfitriones. No es una adicción, es una elección.

Hace ya cinco años que asistí por primera vez y cada vez descubro sutiles espacios interiores de profundidad. Helmar va afinando día a día su cualidad de facilitar la cocreación de un espacio de verdad y libertad, a través de la palabra precisa y los silencios gozosos. Su entrega entusiasta es su servicio escogido para compartir el descubrimiento que cambió su vida.

 

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