Sin conocimiento de sí mismo, sin comprender el funcionamiento y las funciones de su máquina, el hombre no puede ser libre, no puede gobernarse a sí mismo y siempre seguirá siendo un esclavo.

 George Gurdjieff

 

 

Recientemente Netflix estrenó “El último baile” un documental sobre Michael Jordan, desvelando al inicio del último capítulo el secreto de su magia: “Michael es un místico. Nunca estaba en ningún otro lugar. Su don no era que saltara y corriera mucho ni que encestara con tanto acierto. Su don era que estaba siempre presente. Eso le diferenciaba de todos los demás”.

Interesante reflexión para una cultura pragmática que enfoca casi exclusivamente en lo visible, en las capacidades, métodos y herramientas para desarrollar un rendimiento excelente en cualquier campo. Perfeccionar el golpe con la raqueta, tocar el balón con acierto o ejecutar una presentación comercial, son habilidades que adquirimos a lo largo tiempo con esfuerzo y dedicación, llegando, en el caso de los mejores profesionales, a encarnarlas en competencias automáticas o inconscientes.

Pero todas las actividades, todas las capacidades, se ejecutan siempre en un solo terreno: en uno mismo. Esto que es tan obvio lo pasamos por alto. Y en caso de valorarlo adquiere, generalmente, rango de segunda división. Prevalece el hacer al ser. Pero el hacer cobra su auténtica dimensión en función de la amplitud del ser, de la atención, de la presencia en cada instante.    

Recientemente Dojovic fue descalificado del US OPEN porque golpeó, en un fatal descuido, con una pelota a una juez de linea. El mejor jugador del mundo, con las mejores capacidades, pero, en un momento crucial, totalmente ausente. Se puede apreciar en su expresión, en los segundos previos al lanzamiento a la banda, su ensimismamiento, la total ausencia de “si mismo.” Lo descalificaron no por sus capacidades sino por un momento de ausencia, un momento crucial de falta de atención.

 

Atención y  Flow  

El Flow o la zona es nuestro foco máximo. Nuestro nivel de presencia óptimo. No hay nada que tengamos que hacer para experimentarlo. Es simplemente el resultado de la ausencia de un exceso de congestión mental. Si intentas fluir, si lo fuerzas, lo sofocas. El inocente acto de intentarlo es lo que impide vivirlo. Sería como conducir activando el freno de mano con la intención de acelerar.

Los participantes en mis retiros CLEARNESS a menudo preguntan “¿Cómo puedo entrar en este “estado del fluir” más a menudo?”, pero una pregunta más útil sería “¿Cómo me quedo allí más tiempo?” Sencillamente, porque tú ya estás allí. Siempre estas allí. Siempre estás presente. Ya estás en estado de FLOW. Es tu estado natural. Pero a menudo algo se interpone. Tu actividad mental excesiva -angustia, depresión, stress, preocupación, anticipación, conceptualización, etc.  oscurece ese estado natural.

Observa en tu quehacer cotidiano cómo desapareces y sales inocentemente de ese flujo de vida por la fisura en la que “se coloca” tu atención. Tu energía vital siempre fluye hacia el lugar de tu atención. Cuando el ajetreo del pensamiento cede, lo que queda es un espacio de quietud y calma. Cuando el ajetreo cede, lo que queda es TU MISMO/A.  

En ese espacio silencioso entre pensamientos reside la paz y la plenitud. Una mente clara y claridad de pensamiento están disponibles en un abrir y cerrar de ojos. Tan solo un rizoma de pensamientos es todo lo que se interpone entre malestar y bienestar, entre ansiedad y fluir y entre la desgana y la motivación. Así como el sol siempre luce tras las nubes, la claridad mental es lo que único que existe en ausencia de toda congestión y ruido mental. El Flow, en su esencia, es una forma de describir una profunda participación en el momento presente “.  

 

Atención y libertad

La atención es un factor fundamental para el desarrollo y la educación. Nos gusta “prestar atención”, “llamar la atención” o se habla del “síndrome de déficit de atención”. En general, la atención podría entenderse como la base constituyente de la conciencia humana.

La libre disposición de nuestra atención es lo que nos convierte realmente en hombres libres. La capacidad de dirigir libremente la atención hacia cualquier lugar fundamenta los pilares de toda creatividad y del discernimiento crítico. Los animales no tienen esa capacidad porque están totalmente condicionados y atrapados por los estímulos que arroja el mundo dado. Un león persiguiendo una gacela no puede decidir, repentinamente, parar y seguirla en otro momento. El león es presa de su instinto y del mundo que se le presenta. No tiene voluntad propia para parar o iniciar un movimiento. La atención es aquello que está mas pegado al “si mismo”; es previo a la voluntad y es lo que permite iniciar o parar un movimiento. Rudolf Steiner describe las “fuerzas de la atención” como una capacidad fundamental que deben desarrollar los niños para desarrollar su voluntad, y por ende, su libertad.    

 

La economía de la Atención

 Cuando estamos sometidos a los estímulos del mundo nuestra libertad de elección ¿no es mucho más ilusoria que real?  Allí, en el vasto mundo online, no son nuestros intereses, sino los de los demás, los que nos guían y moldean.

“The Attention Economy” es el título de un libro de Thomas Davenport y John C. Beck de 2001. Sin embargo, los autores atribuyen este término a Herbert Simon, un economista e informático que lo describió ya en 1971: En uno mundo de información sobre-abundante, la cantidad de información provoca la falta o escasez de “otra cosa”. Esa “otra cosa” es la atención, la cual es literalmente fagocitada por el bombardeo constante de estímulos. La información, por tanto,  consume la atención de quienes la ingieren. Así, una sobreabundancia de información deviene, finalmente, en merma de atención y una clara pérdida de su uso eficiente.

Con el aumento exponencial de información, sufrimos ‘infoxicación’ y, ante esto, las empresas -y cada vez más particulares- ponen el foco en la generación, gestión y distribución de los contenidos en Internet teniendo en cuenta la atención como un bien escaso, y tratando de monetizarla. Eso es lo que denominamos economía de la atención.

Así, en la economía de la información, las transacciones de atención devienen en sustitutas de las financieras. La economía de la atención hace referencia así a la limitada capacidad de las personas para captar información, de ahí que haya que llevar un filtrado para recibirla y procesarla. Nuestra atención no es infinita. Cada vez tenemos más acceso a más información y, sin embargo, nuestra capacidad de atención no aumenta. 

Como observa Toni Nadal, tío y coach de Rafa: “las habilidades las puede desarrollar cualquiera, el asunto es la cabeza. Hoy en dia los chicos tienen menos atención que antes”.

Evidentemente, la atención consumida por los estímulos secuestra la voluntad de las personas y, en definitiva, las alienan y separan de ellas mismas. Quedan personajes a la deriva, atados y guiados por la excitación de la sobreinformación que ofrece su mundo.                  

 

Atención y presencia

Los educadores suelen hablar de la importancia del “tiempo de calidad” con los niños. Hoy en día, en nuestro estilo de vida ultra-ocupado y multitarea, deberíamos estar más interesados ​​en la calidad de nuestra atención. ¿Estamos plenamente presentes o simplemente nos estamos ofreciendo a los demás de refilón?

La eficacia de una conversación o colaboración entre dos personas depende en gran medida de la calidad de la atención que se prestan entre sí. ¿Existe un interés genuino en el intercambio con el otro? ¿Cómo nos escuchamos los unos a los otros? Todos hemos vivido este estado de querer ser sociales, pero al mismo tiempo estar preocupados e inmersos en pensamientos, sentimientos o proyecciones que nada tienen que ver con lo que está sucediendo en el momento.

De esta manera una de las grandes capacidades que deben desarrollar las empresas para desarrollar su mayor activo – las personas- es desplegar las fuerzas de la atención y los niveles de presencia de sus plantillas. Pero, mayoritariamente, solo encuentran soluciones que señala el “mainstream”: técnicas como mindfulness o yoga para tratar de cabalgar al dragón, de domar una mente inquieta y adquirir, así, mayores niveles de claridad y bienestar.

Pero hay otras propuestas que no están vinculadas a prácticas, ni métodos, ni modelos sino a una profunda comprensión de nuestra experiencia humana que nos sitúa en una posición paradigmática diferente, más real, encauzando la mente hacia su natural e innata calma. Son propuestas que se fundamentan simplemente en comprender como nuestra WELTANSCHAUUNG (visión del mundo) condiciona absolutamente la forma en que la mente se activa y despliega su actividad.  Esta simple y a su vez profunda comprensión, conlleva resultados extraordinarios. Resultados tan extraordinarios que devuelven a los participantes al silencio; al origen, a si mismos. Los devuelven a ese anhelado “lugar” donde todo es posible otra vez. 

Helmar Rodriguez Messmer

Hola, me llamo Helmar, consultor y facilitador especializado en el desarrollo del potencial organizacional-sistémico y humano. He formado a profesionales y particulares en más de 25 países y todas mis propuestas están orientadas a obtener resultados prácticos por un lado y, por otro, elevar la mirada, desarrollar la consciencia, para que los participantes atraviesen los límites que les impiden desplegar sus capacidades. El límite de nuestras posibilidades y de nuestro crecimiento personal y profesional nunca es externo, siempre acecha en nuestro interior.